Un espacio enfocado en las experiencias prácticas que comparten los negocios y el diseño estratégico
En el ciclismo de ruta sabemos que el trabajo en equipo es determinante para alcanzar el éxito. Los gregarios, el líder y el director técnico cumplen roles claramente definidos, que varían según el terreno, el contexto y la estrategia planteada. No es lo mismo una etapa de montaña que una contrarreloj o un tramo plano expuesto al viento. Cada integrante sabe cuándo debe proteger, cuándo debe marcar el ritmo y cuándo debe atacar.
Aunque las condiciones cambien, los equipos están preparados para adaptarse y dar lo que se requiere de ellos en cada momento para poder ganar. La clave no está solo en tener buenos ciclistas, sino en saber cómo y cuándo activar sus fortalezas.
Tomamos esta analogía como punto de partida para hablar de proyectos de innovación. Al inicio de un reto, es fundamental definir cómo vamos a trabajar para resolverlo. No basta con reunir talento; es necesario entender la dinámica del equipo, los roles y el momento en que cada perspectiva debe entrar en juego.

A continuación, compartimos algunos elementos clave para enfrentarnos a este tipo de proyectos:
A quién traer
Más allá de convocar únicamente a un equipo que esté “a favor” del proyecto, es un ejercicio estratégico escuchar perspectivas diversas. Un buen comienzo es realizar un mapeo inicial que permita identificar no solo aliados, sino también voces críticas o resistentes. Entender estas resistencias es tan valioso como identificar apoyos.
Este mapeo nos ayuda a visualizar tensiones, colaboraciones, jerarquías informales y relaciones de influencia dentro de la organización. Es importante aclarar que este mapeo no es un organigrama. No surge de la estructura formal, sino de la escucha activa —muchas veces en conversaciones uno a uno— que permite comprender cómo funciona realmente el sistema.
Hablamos de multiperspectiva porque enfrentar un desafío desde distintos ángulos enriquece el proceso: personas con larga trayectoria en la organización, perfiles nuevos, áreas técnicas, áreas comerciales e incluso miradas externas. Esta diversidad amplía el entendimiento del problema. Sin embargo, también trae desafíos que deben gestionarse, especialmente en términos de alineación y claridad de roles.
En qué momento traerlos
No todos los actores deben participar en todas las etapas del proyecto. En momentos de divergencia, puede ser clave contar con múltiples voces para expandir el panorama. En otros momentos, una perspectiva experta y focalizada puede ayudar a desenredar un aspecto crítico que el grupo no ha logrado resolver.
Entender el tipo de desafío al que nos enfrentamos —y la cultura organizacional en la que estamos trabajando— orienta las decisiones sobre cuándo y cómo involucrar a cada persona. Las dinámicas de toma de decisión, el nivel de autonomía de los equipos y la madurez en procesos colaborativos son variables determinantes.
Volviendo a la analogía del ciclismo: no tendría sentido exigir el máximo esfuerzo a un escalador en una etapa plana si sabemos que su fortaleza está en la montaña. Del mismo modo, en innovación debemos saber administrar la energía y la participación de las personas según el momento del proceso.
Cómo trabajar
El “cómo” es tan importante como el “quién”. Tener el equipo idóneo no garantiza el éxito si no existe una forma clara de colaborar.
Por eso es fundamental comenzar con una alineación inicial que defina roles, expectativas y reglas de juego. Esta claridad permite articular el conocimiento de cada integrante y evitar ambigüedades que luego se traducen en fricciones.
También es clave diseñar el modo de participación. No todos los espacios requieren el mismo nivel de involucramiento ni el mismo tipo de decisión. En ciertos momentos, necesitamos co-creación abierta; en otros, claridad ejecutiva. En procesos de toma de decisiones, debemos identificar quiénes deben estar en la mesa para legitimar y viabilizar los siguientes pasos.
La innovación no solo depende de buenas ideas, sino de la arquitectura de colaboración que las sostiene. Esto trae algunos desafios: ¿Cómo mantener a todos actualizados para que puedan entrar en su rol fluidamente? ¿Es posible que convivan distintos liderazgos y mantener la claridad ejecutiva?
Al desarrollar proyectos con altos niveles de incertidumbre, el proceso nos exige ejercer un pensamiento flexible. En este contexto, incorporar distintas perspectivas resulta clave para llegar a mejores resultados. Asimismo, es importante reconocer que, al transitar por etapas de divergencia y convergencia, debemos considerar qué tipo de perfiles y capacidades son más adecuados para cada fase del proyecto. Todo esto se potencia cuando existe una cultura organizacional que permite que este tipo de procesos fluya naturalmente.
“The best teams are not made up of the smartest individuals, but of people who build strong connections and help each other perform at their best.”— Daniel Coyle, The Culture Code
- Álvaro Díaz
Independientemente del reto, las miradas interdisciplinarias enriquecen cualquier proceso. Por eso, la colaboración debe entenderse como un ejercicio continuo de aprendizaje: requiere empatía para comprender la perspectiva del otro y humildad para reconocer que ninguno tiene el panorama completo por sí solo.En los proyectos de innovación es fácil perderse entre las ramas. La cantidad de información, la presión por resultados tangibles en el corto plazo y, en ocasiones, el interés de algunos actores por apalancarse en el proyecto para crecer, pueden desviar el foco y restar velocidad, claridad o solidez al proceso. Esta analogía nos recuerda algo fundamental: no todos deben ser protagonistas para que el equipo gane. Como en el ciclismo, los grandes resultados no se logran con héroes solitarios. La verdadera fortaleza está en entender el rol que cada uno cumple, el impacto que tiene en el resultado colectivo y el momento en que debe tomar la delantera o apoyar desde atrás.
- Carolina Leyva
Me cuesta pensar el diseño y la innovación sin equipos multidisciplinarios. La diversidad de miradas es lo que permite abordar problemas complejos con profundidad y generar verdadero impacto. He visto equipos muy preparados que no logran responder a ciertos retos. No es solo cuestión de talento: influyen la experiencia, el liderazgo, el enfoque y la naturaleza del desafío. Por eso, más que reunir perfiles brillantes, es fundamental construir equipos alineados y complementarios. Si lideras, entiende las fortalezas y estilos de tu equipo para activar cada capacidad en el momento adecuado. Si formas parte de uno, comprende las expectativas sobre tu rol y el tipo de liderazgo que lo guía. Trabajar en equipo es todo un arte, pero cuando funciona, no se siente la pendiente.
- Seth Pérez
Cuando reflexiono sobre los procesos colaborativos en que trabajamos recuerdo la importancia de manejar las expectativas. Este trigger me recuerda la importancia de empatizar con los que hacen el camino. Asi como es importante para quien lidera saber que se va a hacer, es importante para las personas saber que se espera de ellas y cuando. No solo va a llevar a mejores resultados sino también nutre la salud del equipo y demuestra un cuidado por cada participante, no solo que se le da un mapa claro sino porque se le reconocen sus fortalezas y características. Aunque tengamos distintas perspectivas, todos debemos saber como vamos a jugar y que queremos ganar.
- Verónica Contreras